SÍNDROME
DE SJÖGREN:
Una revisión de literatura, con presentación de sus manifestaciones
orales y el papel del Cirujano-Dentista dentro del equipo de salud.
1
- Sinopsis:
El
objetivo de este trabajo es el de revisar la literatura sobre
el Síndrome de Sjögren, una enfermedad autoinmune crónica, de
carácter sistémico. Además, los autores presentan las manifestaciones
orales que pueden ser encontradas en pacientes portadores de este
síndrome, con esto el dentista se vuelve uno de los principales
profesionales de la salud en el diagnóstico y tratamiento de tal
desorden, mostrando su papel fundamental dentro del equipo multidisciplinar.
UNITÉRMINOS:
Síndrome de Sjögren; enfermedad autoinmune; manifestaciones orales.
1.
Introducción:
El
Síndrome de Sjögren (SS) es un disturbio autoinmune sistémico
crónico, que compromete principalmente las glándulas endocrinas
y exocrinas, resultando en xerostomía (boca seca) y xeroftalmía
(ojos secos). Los efectos en los ojos también son llamados de
queratoconjuntivitis sicca (sicca = sequedad) y la presentación
clínica de la xerostomía y xeroftalmía también se denomina Síndrome
sicca (10).
En
los pacientes portadores de este síndrome, los linfocitos
- que son células del sistema inmunológico - comienzan
a destruir el tejido glandular salivar y lagrimal, deteriorando
la capacidad de producción de saliva y lágrimas.
Tales individuos, entonces, pasan a sintetizar determinados autoanticuerpos,
tales como Factor Reumatoide (FR) y anticuerpos antinucleares
(AAN), que pueden ser detectados en la sangre. (3)
Se
han realizado avances científicos para poder entender las
enfermedades autoinmunes. Algunos factores, como virus, genética,
hormonas, y factores neuroendócrinos pueden estar involucrados
en el SS. La predisposición genética es todavía
discutida y relata, en parte, sobre los genes que regulan la respuesta
inmune normal. Aunque no sea una enfermedad hereditaria per se,
existen evidencias de una influencia genética, una vez
que los familiares de los pacientes afectados tienen un aumento
de frecuencia de otras enfermedades autoinmunes. (3)
El
síndrome no es una condición rara (10), y puede
ser encontrada en 15 por ciento de los 2,1 millones de pacientes
con artritis reumatoide en los Estados Unidos de América.
(3) Aunque la frecuencia exacta es desconocida, se calcula una
presencia de 0,5% en la populación de los EUA, considerando
que de 80 a 90% de los casos son encontrados en el sexo femenino.
El síndrome está presente con más frecuencia
en adultos de media edad, pero se han descrito casos raros en
niños. (10)
El
dentista puede ser la primera persona que sospeche de la enfermedad
por causa a las quejas de los pacientes que presentan problemas
en la cavidad oral. (2). El SS es un desorden reumático,
pero su diagnóstico y tratamiento son imprescindibles y
de gran interés odontológico (6). Además,
al considerar un buen tratamiento para la salud de estos pacientes,
es muy importante que el dentista, y un equipo de salud como un
clínico general, reumatólogo, oftalmólogo,
dermatólogo, entre otros, trabajen en conjunto.
2.
Etiología:
La causa del SS es desconocida (10). Existen varias y diferentes
causas de boca seca y ojos secos, entretanto el término
SS se refiere a la xerostomía y xeroftalmía como
resultados de un "ataque" a las glándulas salivares
y lagrimales. Además, estos pacientes pueden tener sequedad
en otras partes del cuerpo, tales como la piel y mucosa nasal
y vaginal (3).
Una teoría sobre el desarrollo del SS: El linfocito T reconoce
un antígeno (célula "extraña" al
sistema inmunológico) sobre la superficie de la célula
glandular. La célula T tiene un receptor en su superficie
llamado Receptor del Antígeno de la célula T (TCAR,
en ingles). El TCAR reacciona con la superficie molecular de la
célula glandular, denominado Antígeno del Leucocito
Humano DR (HLA-DR). Hay muchos tipos diferentes de HLA-DR, así
como el gen del color de los ojos puede ser verde, azul, castaño,
etc.
Por lo tanto, el HLA-DR es un factor genético que predispone
al SS (3).
La
interacción de la célula T con las células
glandulares puede resultar en muerte de esta célula glandular
por un mecanismo llamado de Apoptosis. Además, la célula
T activada y la célula glandular pueden liberar hormonas
pro-inflamatórias (llamados citocinas) que causan parálisis
local o muerte de los nervios que estimulan las células
glandulares restantes. Entonces, ambos los procesos, deberán
resultar en una disminución de la secreción de saliva
o lágrima, caracterizando así el síndrome.
Las citocinas inflamatorias también pueden escapar de la
glándula y entrar en la corriente sanguínea, donde
deberán estimular otras partes del cuerpo para que produzcan
proteínas que resultan en el aumento de la Velocidad de
Hemosedimentación (VHS) y Proteína C-reativa (CRP).
Esos marcadores son verificados en pruebas sanguíneas,
determinando la actividad de la enfermedad (3).
Un
nuevo estudio indicó que un aspecto importante del SS es
la falla en la muerte de los linfocitos autoinmunes de las glándulas,
también denominado apoptosis. O sea, el sistema inmunológico
genera linfocitos T, que están supuestos a morir por apoptosis
después de realizar sus trabajos. Si los linfocitos T y
las células T autoinmune pueden resistir al proceso normal
de apoptosis, podrán acumularse en las glándulas
perpetuando la respuesta autoinmune. Estudios recientes indican
que factores genéticos pueden predisponer esta resistencia
a la apoptosis y proporcionar otro factor para el desarrollo del
Síndrome (3).
Dos autoanticuerpos, que reconocen antígenos del tejido
humano, son encontrados en más de 70% de los pacientes
con SS.: anti-SS-A (también llamado anti-Ro) y anti-SS-B
(anti-La). Muchos de los pacientes también presentan elevados
niveles de IgG y factores reumatoides circulantes (anticuerpos
que reconocen IgG humano). Aunque esos autoanticuerpos estén
presentes en la mayoría de los pacientes, su papel en la
destrucción de los tejidos de las glándulas salivares
y lagrimales no está claro (2).
Las
glándulas salivares de esos pacientes contienen un infiltrado
de células mononucleares, con predominio de linfocitos
del tipo CD4+, que son las células Auxiliares (TA). Los
linfocitos B también son identificados en este infiltrado,
y son responsables por la producción de parte de los autoanticuerpos
circulantes. Es posible que una combinación de los productos
liberados por las células T y B puedan ser responsables
por las alteraciones encontradas en el SS.
Como
ya fue mencionado, existe un factor genético posible que
afecta 9 veces más a las mujeres que a los hombres, además
de marcadores genéticos, como HLA-DR3 y HLA-DW52a, que
son normalmente encontrados en estos pacientes. Frecuentemente,
hay una historia familiar de una o más enfermedades autoinmunes,
en la mayor parte de ellas, enfermedad tiroidea o Lupus Eritematoso.
El paciente normalmente es portador de genes HLA y probablemente
heredó otros genes de naturaleza y funciones que todavía
son desconocidas. Es posible que la enfermedad se desarrolle en
un individuo con susceptibilidad genética y que haya sido
expuesto a otro factor, como por ejemplo un agente infeccioso
(2).
3. Señales y síntomas:
Los pacientes que presentan SS buscan asistencia médica,
normalmente, por la primera vez por dos motivos principales: (1)
cuando los individuos portadores de artritis reumatoide comienzan
a presentar síntomas relacionados con la boca y ojos secos
o (2) cuando existe un rápido desarrollo de una sequedad
de la boca y nariz grave, frecuentemente acompañada por
un aumento de volumen de la glándula parótida en
una persona saludable, que puede ser bilateral (3).
La
fatiga es una de las quejas más comunes en el SS, pero
su patogénesis todavía no está completamente
entendida. Pacientes con SS sufren de insomnio, normalmente, debido,
a un disturbio del sueño, causado por la xerostomía,
que estimula la polidipsia y, consecuentemente, poliuria. En otros
casos, la fatiga puede ocurrir debido a una inflamación
crónica, probablemente mediada por citocinas, tales como
IL-1 y IL-6. Algunos pacientes pueden presentar una respuesta
de fase aguda, con elevaciones de VHS y proteína C-reactiva
(5).
El
síntoma ocular más común es la sensación
descrita como un cuerpo extraño en los ojos, o como si
hubiese arena, arañando el globo ocular. Hay otros síntomas
como quemazón y acumulo de una capa espesa de mucosidad
en la parte interna de los párpados, sobre la cornea, particularmente
al despertar. Individuos con queratoconjuntivitis sicca también
pueden quejarse de incapacidad de lagrimear y de intolerancia
a la luz (3).
Las
manifestaciones orales serán explicadas separadamente,
más adelante.
La
sequedad también puede generar epistaxis (sangrar por vía
nasal), ronquera, otitis medias recurrentes, bronquitis o neumonía.
La mitad de los pacientes con este síndrome tienen las
glándulas parótidas aumentadas, algunas veces acompañadas
de fiebre o eritemas (placas rojizas en la piel). Fluctuaciones
en el tamaño de las glándulas puede sugerir un tumor,
normalmente benigno.
Una
variedad de manifestaciones en la piel pueden ser vistas en el
SS, como xerodermia (piel seca), asociada a pruritos, eczemas
e hiperpigmentaciones (5).
En
relación a los síntomas extra glandulares, o sistémicos,
se sabe que la artritis del SS tiene muchas características
que se asemejan a la artritis reumatoide clásica. La xeroftalmia
puede presentarse hasta en 15% de los pacientes con artritis reumatoide,
y aquellos pacientes con síntoma sicca (xerostomía
y xeroftalmía) pueden presentar dolor y rigidez en las
articulaciones, sin presencia de deformaciones. La glomerulonefritis
(inflamación de la región glomerular de los riñones)
ocurre raramente y sugiere coexistencia de lupus (5). La debilidad
muscular puede estar asociada a la polimiositis (inflamación
simultanea de varios músculos), que ocurre de 2,5 a 10%
(5) y el comprometimiento de nervios periféricos pueden
causar síntomas como neuropatía, descrita por el
paciente como hormigueo de las extremidades del cuerpo (3,5).
Los pacientes también pueden presentar el fenómeno
de Raynaud, que se presenta aproximadamente en 30% de los pacientes
con SS (5) (los dedos se vuelven blanquizos debido a la vasoconstricción
de los vasos y capilares sanguíneos arteriales: entonces
la sangre venenosa se agrupa en los tejidos, de esta forma los
dedos se vuelven azulados; luego, nueva sangre llega a los tejidos,
haciendo con que los dedos se vuelvan rojos; así, la secuencia
clásica de este fenómeno es: blanco-azul-rojo) (3).
Por
lo tanto, los problemas extra glandulares más comunes son:
vasculitis, neumonía, hipotiroidismo y Fenómeno
de Raynaud. La composición extra glandular más seria
es el Linfoma (4). La progresión de la enfermedad puede
llevar a una proliferación policlonal incontrolable de
linfocitos B y por consecuencia desarrollo de Linfoma (12).
Segundo
NEVILLE (10), los pacientes con SS tienen mayor riesgo de linfoma,
40 veces más que la populación normal. Los tumores
son predominantemente linfomas no-Hodgkins de células B
y pueden iniciarse dentro de la glándula salivar o en el
interior de los linfonodos. Es difícil distinguir estos
tumores malignos del gran aumento de volumen benigno de las glándulas
salivares o linfonodos que se desarrollan en algunos pacientes
(pseudolinfomas) (10), tanto mediante examen clínico cuanto
a través del microscopio,
Aproximadamente
5% de los pacientes portadores de este síndrome desarrollan
un crecimiento de los linfonodos (normalmente en el cuello) u
otro síntoma que sugiere linfoma. Los verdaderos linfomas
son del tipo de LINFOMA NO-HODKIN (3).
Actualmente
los oncólogos (investigadores que estudian el cancer) identificaron
una falla en la apoptosis (muerte celular programada), este puede
ser uno de los factores principales en el desarrollo de enfermedades
malignas. Como ya fue explicado, la falla en la apoptosis de los
linfocitos en el SS es una teoría, pero parece ser una
característica "patognomónica" tanto en
la enfermedad autoinmune cuanto en el linfoma en el SS.
4. Diagnóstico:
El paciente con SS desarrolla varios síntomas diferentes,
esto facilita una condición donde varios profesionales
de la salud, de diferentes especialidades, puedan diagnosticar
tal desorden.
Actualmente
existen dos criterios para clasificar el diagnóstico del
Síndrome de Sjögren. El criterio de San Diego y el
criterio Europeo. Este puede ser realizado, por ejemplo, cuando
dos de las tres características fundamentales están
presentes. Son ellas: (1) Queratoconjuntivitis sicca; (2) Biopsia
de labio positiva, confirmando la presencia de linfocitos o células
inmunológicas como causa de boca seca; y (3) una enfermedad
del tejido conjuntivo extra glandular asociada (como articulaciones,
piel, músculos) o un desorden como artritis reumatoide
o Lupus Eritematoso (3).
Un
articulo recientemente publicado (6) muestra que el diagnóstico
del SS seria confirmado con eses tres componentes: biopsia positiva
de labio; disfunción de la glándula lagrimal; y
respuesta serológica positiva, como anticuerpos antinucleares
(AAN), factor reumatoide (FR), anti-SS-A y anti-SS-B.
Según
NEVILLE, se reconocen dos formas de enfermedad: PRIMARIA, con
solamente el síndrome de sicca, no se encuentran presentes
otros disturbios autoinmunes; y la SECUNDARIA, en la cual el paciente
manifesta el síndrome sicca asociado con otras enfermedades
autoinmunes (2, 6, 10).
En
el diagnóstico de la SS primaria, se encuentra queratoconjuntivitis
sicca y biopsia de labio positiva, sin evidencia de otra enfermedad
reumática, como ya mencionado anteriormente. Además,
se puede encontrar pruebas positivas para el HLA-DR3, un subtipo
de antígeno HLA, así como la presencia de anticuerpos
antinucleares (AAN) en la mayoría de los pacientes, como
el anti-SS-A (anti-Ro) y (anti-La) (3, 10).
La
SS secundaria se caracteriza por presentar, además de la
queratoconjuntivitis sicca y/o biopsia de labio positiva, la coexistencia
de artritis reumatoide u otra enfermedad del tejido conjuntivo,
bien como casos inmunogenéticos y serológicos (sangre)
de enfermedad asociada (3). Los autoanticuerpos del conducto salivar
también pueden ser demostrados algunas veces.
Un
nuevo y muy útil procedimiento, que fue presentado en un
estudio reciente (8) en pacientes con SS es la imagen de ultrasonografía
del parenquima de la glándula parótida. Se encontró
en 9 pacientes consecutivos una glándula parótida
no-homogenea, y áreas "hipocrómicas" estaban
presentes en estas ultrasonografías. La inflamación
crónica de los tejidos crea una glándula parótida
que no puede ser distinguida, a través de la ultrasonografía,
de otra inflamación que pueda estar en una etapa más
avanzada. Para diferenciar estas dos entidades se hacen necesarias
otras formas de diagnóstico (8).
Segundo
LEHNER, el diagnóstico de este síndrome es auxiliado
por el aumento de ESR, concentración aumentada de Inmunoglobulinas,
factor reumatoide y prueba de Rose-Waaler positivos, presencia
de factor antinuclear, autoanticuerpos órgano específico
y anticuerpos para el conducto salivar. Un sialograma anormal
y evidencias histológicas de sialadenite en biopsia de
labio pueden ser muy significativas en este diagnóstico
(7).
En
cuanto no hay un criterio universal para el diagnóstico
de la SS, quejas sobre ojos y bocas secas no son suficientes para
diagnosticarlos (2). El dentista debe preguntar a todos sus pacientes,
durante la anamnesis, sobre los síntomas de boca seca,
mismo que estos no se quejen. Esa pregunta debe estar incluida
como parte del cuestionario de salud (Historia médica y
familiar/Anamnesis). También es importante preguntar sobre
sequedad en la garganta y dificultades para deglutir y hablar.
Un diagnóstico temprano del síndrome podrá
proporcionar mejor calidad de vida al paciente.
5. Manifestaciones orales:
Muchos
de los síntomas del SS pueden ser atribuidos a la perdida
de la función salivar normal. La saliva tiene cinco funciones
protectoras principales: (1) cubrir y lubrificar membranas mucosas;
(2) limpieza mecánica; (3) manutención de la neutralidad;
(4) manutención de la estructura dental; y (5) actividad
antibacteriana.
El
papel de la saliva: La saliva también desempeña
un papel importante en el paladar, actuando como solvente para
los alimentos. La lubrificación de la cavidad oral también
es fundamental, porque facilita los movimientos de la lengua,
mucosa y labios y la formación del bolo alimenticio durante
la masticación, facilitando la deglutición. La presencia
de enzimas digestivas en la saliva, como la amilasa y lipasa,
dan inicio al proceso de digestión de los nutrientes (6,14).
LEHNER
explica que la acción muscular de la lengua, mejillas y
labios recibe una gran ayuda por parte de la saliva que además
de lubrificar los movimientos durante el habla, masticación
y deglutición, permite también la deglutición
de bacterias, leucocitos, tejidos y restos alimentares que van
hacia el estómago, donde las bacterias y substancias nocivas
se quedan sin acción (7). Por lo tanto, la saliva tiene
una función, no solamente de preservación de los
dientes y superficies mucosas, como también facilitar la
digestión, el habla, la masticación, deglutición
y gustación (14).
La
manutención de la neutralidad se produce debido a la continua
fuente de substancias de protección (bicarbonato, fosfato,
histatina) que neutralizan los ácidos presentes en la boca
(oriundos de alimentos o productos bacterianos) (3). El producto
bacteriano ácido seguido de consumo de carbohidratos, que
dá inicio al proceso de caries en la estructura dental
(6).
La
saliva es importante en el proceso de remineralización
del diente, por contener iones de calcio y fosfato en su composición
(6). Agentes antimicrobianos presentes en la saliva actúan
manteniendo la microbiota oral normal. La IgA, por ser un anticuerpo
que está presente en la saliva puede "cubrir"
la bacteria, impidiendo que ella se quede adherida al diente y
a la mucosa (3,7). Un grupo de proteínas salivares (lisozima,
lactoferrina, peroxidasis y histatina) pueden actuar en conjunto
impidiendo su multiplicación y hasta destruyendo estas
bacterias (3, 6, 7).
Síntomas:
El síntoma oral más común, como ya fue mencionado,
es la boca seca, o xerostomía. Existen quejas de sequedad
de los labios, lengua y garganta y puede haber una sensibilidad
de la mucosa (sensación de dolor y quemazón), dificultad
de deglutición y masticación, y el acto de hablar
por largos periodos puede volverse difícil (5). La lengua
puede sufrir atrofia de las papilas filiformes y desarrollar profundas
fisuras, además de tener un aspecto rojizo (4).
Puede
haber presencia de infecciones por hongos, como la candidiasis
(6). La disminución de la saliva y consecuente disminución
de sus factores de defensa, puede causar la proliferación
de este tipo de hongo que está presente en la microbiota
oral normal (3).
Las
lesiones por caries en las superficies cervicales pueden estar
presentes, aunque haya una buena higiene oral por parte del paciente,
estas lesiones tienen un desarrollo rápido (caries rampantes)
(6). Además, los dientes pueden presentar erosión,
debido a los ácidos presentes en los alimentos, y abrasión,
debido a los esfuerzos de la masticación (3).
La
acumulación de la placa bacteriana en el diente puede generar
gingivitis, pero este problema puede ser contorneado con una buena
higiene oral, no hay evidencias sobre el aumento de periodontitis
en pacientes con SS (13).
Un
estudio sobre la concentración y producción de los
constituyentes de la saliva en pacientes con SS (11) sugiere que
la disminución en la producción de los factores
de defensa salivares, en lugar de las concentraciones absolutas,
pueden estar relacionados con los problemas orales de este síndrome.
O sea, disminución de la cantidad de factores de defensa
y que causarían los síntomas (manifestaciones orales)
y no necesariamente la disminución de la saliva (11).
En
relación a la microbiota oral, esta se encuentra modificada
en los pacientes con SS y que tienen poco flujo salivar cuando
en reposo. En estos casos, los números de streptococcus
mutans y lactobacilus presentan una tendencia al aumento, pero
el número de bacterias asociadas a la gingivitis estuvo
próximo de los pacientes saludables (grupo de control).
Hubo una disminución de la cantidad de estreptococos a-hemolíticos,
que normalmente están asociados a una buena salud oral,
esto sugiere un cambio en la composición de la microbiota
oral. El estado periodontal de los pacientes con SS fue comparable
al de los pacientes del grupo-control (1).
6.
Tratamiento y Pronóstico:
El
tratamiento del paciente con SS es generalmente de soporte (10).
El uso del flúor tópico no acidulado puede ayudar
a controlar el alto nivel de caries, una manutención periódica
de 3 meses es indicada para el tratamiento odontológico.
El paciente debe ser motivado con frecuencia, para que realice
una higiene oral adecuada, además, el dentista debe hacer
siempre una supervisión durante las consultas periódicas,
como forma de prevención (6).
La
sequedad de los ojos es tratada más adecuadamente a través
del uso periódico de lágrimas artificiales (10).
El objetivo de este tratamiento es el de aliviar los síntomas
y la prevención de las complicaciones, como la caries dental,
enfermedad periodontal, halitosis, cálculo en las glándulas
salivares y disfagia (4). Las salivas artificiales son recomendables
para el tratamiento de la xerostomía: caramelos o chicles
bacteriostáticos pueden ayudar a la manutención
de una boca húmeda. Los sialagogos, como la pilocarpina
(14), pueden ser útiles en la estimulación del flujo
salivar, si todavía queda algún tejido salivar funcional.
Frecuentemente, para tratar la candidiasis se hace necesario un
tratamiento contra hongos (10).
De
acuerdo con un reciente estudio (14), la administración
de tabletas de 5mg de pilocarpina, que es un agonista colinérgico
sistémico, 4 veces al día, seria la forma más
eficiente y barata de alivio de los diferentes síntomas,
bien como la forma más fácil de prevención,
a largo plazo, de complicaciones causadas por los graves síntomas
de boca seca (14).
La
nutrición de un paciente con SS, donde hay una hipofunción
salivar severa, puede ser restricta, el conocimiento de este tópico
es de importancia fundamental para la mejora de la calidad de
vida de estos individuos. Más una vez, el dentista puede
y debe enseñar al paciente una alimentación adecuada
y que esté de acuerdo con sus condiciones físicas,
que consisten de alimentos nutritivos y que puedan ser ingeridos
sin dificultad, y que sean altamente cariogénicos (6, 9).
7.
Conclusión
El
síndrome de Sjögren requiere la atención de
profesionales de la salud de diversas áreas, el Cirujano-Dentista
seguramente es uno de los más importantes, considerando
las innúmeras manifestaciones orales que se producen en
estos pacientes. Es fundamental que el dentista sea capaz de detectar
las señales y síntomas de este síndrome.
Por
lo tanto, es de suma importancia que el Cirujano-Dentista tenga
conocimiento de su papel frente a la salud de esos pacientes y
reconozca la necesidad de tratamiento concomitante a este equipo
multidisciplinar.
Revisão
feita pelos Dr. Thales Hora de Souza, Dr. Hiram Lucas Vidovichi
e Prof. Mirella Giongo.
Traducción: Chiara Mazzoni, e-mail – chiara@ism.com.br
8.
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